Diagnóstico por área de la situación actual
- En el diagnóstico, por cada área se analizarán los factores internos de competitividad de la empresa
- Se identifican problemas y potenciales riesgos, de cara a desarrollar un plan de acciones que nos deberá posibilitar una óptima planificación y programación de su actividad operativa, controlar el nivel de efectividad y productividad y servir como base para la implantación de una sistemática de mejora continua
- Todo con el objetivo de garantizar su competitividad en un escenario global y cada vez más exigente
Identificación de problemas y oportunidades
- Una vez claros los retos y oportunidades, se diseña un roadmap que marca los pasos necesarios para evolucionar desde la situación actual hacia una más eficiente y alineada con los objetivos estratégicos.
- Se definen las etapas del cambio, los plazos estimados y las responsabilidades clave.
- Este roadmap actúa como una hoja de ruta para ordenar y estructurar el proceso de mejora organizacional.
Desarrollo del roadmap de evolución
- La última fase consiste en concretar acciones.
- Se definen los proyectos específicos que deben ponerse en marcha, con sus objetivos, alcance, responsables, recursos necesarios y métricas de seguimiento.
- Este plan permite pasar del análisis a la acción, asegurando que cada paso esté alineado con la estrategia y se pueda ejecutar de forma realista y medible.




